A fines de 1994, la Patrulla Fronteriza estadunidense puso en marcha al denominado Operativo Guardián. En los últimos siete años, la frontera entre California y Baja California ha sido reforzada con más patrulleros, mallas, alumbrado, censores, telescopios de visión nocturna, etcétera -- un gasto que excede fácilmente los mil millones de dólares. La estrategia es desbaratar los patrones tradicionales del cruce y empujar a los migrantes hacia las montañas y el desierto al este de San Diego, donde los picos ascienden a 1,800 metros y las temperaturas rebasan los 50 grados centígrados. Ahora, el cruce es una caminata ardua de dos o más días, prácticamente sin comida ni agua. Son áreas aisladas y rara vez hay forma de pedir auxilio. La Patrulla Fronteriza considera que Guardián es un "modelo" para el resto de la frontera suroeste y lo duplicó en otras partes.  De hecho, Yuma, Arizona, ya es una extensión de Guardián.

 


Photograph: Elsa Medina

 

En su anteproyecto para Guardián, la Patrulla Fronteriza reconoció que muchos migrantes no desistirían a pesar de la nueva estrategia, e intentarían cruzar las montañas de Tecate y el desierto Imperial. Como consecuencia, las muertes han aumentado en un 500% en la frontera desde San Diego hasta Yuma. De 1995 en adelante, se han registrado más de 775 muertes en esos 224 kilómetros, contando casi 40 en la primera mitad del 2002.  La mayor parte de los fallecidos tenía veintitantos años.

El número de muertes viene de los consulados mexicanos en San Diego y Caléxico. Antes de 1998, la Patrulla Fronteriza no llevó un conteo sistemático de las muertes relacionadas con el cruce.   Sus estadísticas son aún más conservadoras puesto que no toma en cuenta las muertes en el lado mexicano de las montañas o el desierto. Además, la Patrulla Fronteriza reconoce que todavía hay cadáveres por encontrar. 

Las muertes han aumentado conforme se implementa cada nueva fase de Guardián, especialmente en los últimos cinco años, cuando el objetivo ha sido desviar el tráfico migrante al desierto. En el año 2000, murieron 140 migrantes en el intento de entrar a California. En el año 2001,  el número sólo bajó a 134, aunque se dieron muchos menos cruces en el tramo de San Diego a Yuma.  Más y más migrantes intentan cruzar en tramos menos vigilados de la frontera suroeste. Como consecuencia, las muertes han subido dramáticamente en Arizona y Texas. Según la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, el año pasado las muertes relacionadas al cruce en Texas llegaron a 172.  En Arizona, se registraron 81. El número de muertes a lo largo de la frontera entera (San Diego a Brownsville) fue a casi 400 mexicanos  -- un promedio de uno al día.   Ciertamente, se redujo el saldo mortal del año antepasado, cuando murieron al menos 491 mexicanos en el intento de entrar ilegalmente por California, Arizona y Texas.  Pero en el año 2001 las muertes no bajaron en proporción con las detenciones.  De hecho, las detenciones disminuyeron en más de 25%.  La única explicación es que la estrategia se vuelve más mortal.  Lo más preocupante es que las muertes subieron o quedaron casi iguales en los sectores desérticos.  Por ejemplo, según la Patrulla Fronteriza misma, en El Centro las muertes aumentaron en un 22% -- lo cual equivale a casi dos decenas más de fallecidos -- pese a que el flujo aminoró en un 27%.  Al intensificarse, los operativos se vuelven más mortales.   El cruce se intenta en tramos cada vez más remotos, donde existe una mínima posibilidad de ser rescatado.  

En total, han fallecido casi 2,050 mexicanos (175 de ellos sólo en los primeros seis meses de este año) desde que se  pusieron en marcha los operativos Guardián, Salvaguarda y Río Grande a fines de 1994.   Cabe señalar que este junio fue el mes más mortal en los casi ocho años que llevan esos operativos.  El conteo oficial Mexicano para junio arrojó la cifra de 70 muertes.  Claro, la cifra global es más alta, considerando que también murieron centro y suramericanos.  En California, la mayoría murió por razones climáticas: hipotermia e insolación. Pero el número de ahogados también es muy alarmante. Muchos migrantes que cruzan cerca de Mexicali intentan nadar canales de riego hondos, con corrientes rápidas, para evitar la travesía por el desierto. El año pasado, 87 migrantes murieron insolados. Otros 31 se ahogaron.

 

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

Condiciones Climáticas

2

5

34

50

71

63

84

 88

Ahogados

9

30

10

22

52

30

33

 31

Accidentados

11

21

15

16

20

18

22

 13

Homicidios

1

5

0

1

4*

2

1

 2

Pendiente

 

 

 

 

 

 

 

 

Total

23

61

59

89

147

113

140

134

 

 

*Tres de los cuatro murieron balaceados por la Patrulla Fronteriza bajo circunstancias controvertidas.

No obstante que las muertes siguen multiplicándose, se emprendió una campaña binacional de búsqueda y rescate en junio de 1998. En los últimos cuatro años han muerto casi 525 migrantes, sólo en el tramo entre San Diego y Yuma.  Es dos tercios del total en los casi ocho años que lleva Guardián.  Ninguna labor de búsqueda y rescate es suficiente frente a una estrategia deliberada de poner al migrante en peligro mortal, desviándoles mayormente hacia zonas infernales.  

Para ahora, la Patrulla Fronteriza había pronosticado un descenso marcado en las detenciones que se realizaban antes de Guardián.  Sin embargo, las estadísticas de la Patrulla Fronteriza misma demuestran que ni Guardián ni sus contrapartes en Arizona y Texas han reducido los cruces ilegales a esos niveles.   Las detenciones el año pasado fueron 21% más que en 1994.  Los operativos simplemente han desviado el flujo de la vista pública. La prueba está en el número de detenciones realizadas durante los últimos siete años.  Innegablemente, a inmediaciones de San Diego -- donde están concentrados un cuarto de los patrulleros -- se reporta sólo un quinto de las detenciones realizadas en 1994.  Pero en El Centro, los números son sin precedentes.  Lo mismo ha pasado en los estados de Arizona y Texas.  El efecto ha sido el que se produce al apachurrar un globo por un lado: el otro se infla.  Entre los años 1994 al 2001, se  han realizado 380,077 menos detenciones el sector de San Diego.  Al mismo tiempo, se han realizado 202,372 más detenciones en los sectores del El Centro y Yuma, 310,202 más en el sector de Tucson, y 84,119 en los cinco sectores de Texas.   Cabe señalar que hasta los jefes de la Patrulla Fronteriza han desestimado que la experiencia del año fiscal 2001 indica un cambio radical en el flujo.  Tuvo más que ver con la contracción de la economía estadunidense, aún antes de los ataques terroristas.  

Esto fue confirmado por un estudio recién dado a conocer.  El Public Policy Institute of California, un centro de investigación privado y apartidista, afirma que el reforzamiento de la vigilancia ha sido un fracaso en cuanto a la reducción en la inmigración  ilegal a través de la frontera norte.  Los investigadores concluyeron que "las oportunidades económicas en Estados Unidos y la falta de ellas en México tienen un efecto mucho más fuerte sobre la inmigración ilegal que la estrategia de ocho años para detenerla."  


Photograph: Alfonso Caraveo Castro

 

Guardián ha hecho indispensables a los traficantes de indocumentados. Y los expertos en el tema migratorio dicen que la probabilidad de detención disminuye significativamente cuando la acumulación de agentes y equipo fuerza a más migrantes a usar traficantes de indocumentados. Calculan que la probabilidad de ser detenido se ha reducido del 30% al 20%.

En los últimos ocho años, las autoridades estadunidenses sólo han procesado penalmente a no más que una docena de empleadores de indocumentados en los condados fronterizos de California. No es de sorprender.  El Servicio de Inmigración y Naturalización estadunidense históricamente ha dedicado al control fronterizo más cinco veces los recursos que dedica a hacer cumplir las leyes de inmigración en los lugares de trabajo.

Organizaciones civiles estadunidenses han acudido con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, argumentando que Guardián es un abuso flagrante del derecho a controlar la frontera, puesto que la nueva estrategia maximiza el riesgo del cruce y garantiza la muerte de centenares. Dicha demanda se basa en la obligación de toda nación de proteger la vida, sea de un ciudadano o de un indocumentado.   Esta demanda se presentó ante la Comisión el pasado noviembre, y recientemente se le pidió al gobierno estadunidence que dé su respuesta.   Desde el 11 de septiembre, venimos enfatizando que los terroristas extranjeros no necesitan jugarse las vida atravesando las montañas y los desiertos, o nadando canales de riesgo y ríos fronterizos.  Entran con visas.  

Organizaciones civiles estadunidenses también denunciaron a Guardián ante las Naciones Unidas, e instaron a la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Mary Robinson, a que investigara las muertes en la frontera. Ella accedió y visitó a Tijuana en su gira de trabajo por México en noviembre de 1999. Al partir de Tijuana, la Alta Comisionada compartió su impresión de que los migrantes estaban siendo desviados de sus rutas históricas, con el resultado de poner en riesgo sus vidas. La Relatora para Migración de la ONU le dió seguimiento a esta tragedia con una gira de la frontera en marzo de este año.  Su reporte no se dará a conocer hasta el año entrante.    

La única respuesta del Presidente Bush a las muertes ha sido proponer un incremento al presupuesto de la Patrulla Fronteriza.   Ha pedido fondos para contratar a miles más patrulleros.  Se calcula que Estados Unidos ya ha invertido al menos diez mil millones de dólares en los tres operativos durante los últimos siete años.  El único acuerdo concreto en la cumbre de Guanajuato sobre las muertes fue combatir más agresivamente a las bandas de polleros - algo que si bien es necesario, no acabará con las muertes, siendo que el pollerismo se ha convertido en toda una industria, gracias a Guardián y los otros operativos.  

Hace tres años, la sección estadunidense de Amnistía Internacional condenó a la estrategia de Guardián.  Exigió que Estados Unidos ejerza su derecho de controlar la frontera de manera que cumpla con sus obligaciones internacionales de derechos humanos. Este año, la oficina de Londres envió una misiva a la Relatora, diciendo que los gobiernos deben minimizar el riesgo a la muerte, inclusive al diseñar estrategias para resguardar sus fronteras.  Dado a los ataques terroristas, ahora se habla de la frontera norte en el contexto de seguridad nacional.  En todo caso, una cosa sería que Estados Unidos optara por sellar la frontera entera, y otra que canalice a los migrantes a la muerte.  

PREPARADO POR CALIFORNIA RURAL LEGAL ASSISTANCE FOUNDATION y actualizado el 22 de julio del 2002

 

 
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